Buscar este blog

sábado, 19 de noviembre de 2016

No entiendo porque te quiero tanto


            Me he pasado un día entero escribiendo.  Por primera vez en mucho tiempo el tema principal no eras tú.  Ni siquiera eras una minúscula parte de lo que pretendía escribir.  Es más, ni has aparecido.  Me sorprendo a mí mismo.  Por fin estas desapareciendo de mi vida.  Menuda mentira.   Estas en cada esquina en cada silaba de cada palabra de cada frase sin sentido que digo a lo largo de 24 horas interminables que dura un día sin ti.  ¿Porque te quiero tanto?  No tengo ni idea.  Es lo que más me frustra.  Si por lo menos la racionalidad le diera justificación a cada beso, a mis sentimientos... Pero...  No es el caso. 

No sé porque eres tú y no cualquier otra.  No sé porque aunque me repitiera una y otra vez en mi cabeza que iba a estar solo y que no quería tener a nadie cerca en una temporada muy larga.  Al menos un año marciano.  Marciano porque la gente no suele percatarse del tiempo que conlleva estar célibe ese tiempo.  Por lo general tienden a pensar que es mucho más tiempo de lo común.  Realmente ni yo mismo lo sé.  Lo digo por quedar bien.  Mi vida es patética.  Mi vida no tiene sentido sin ti. 
             
            Realmente me conformaría ahora mismo con muy poco.  Me conformaría con que tu fueras un asteroide que orbita la tierra cada digamos dos años.  Parece un montón de tiempo para ver a una persona ¿No? Pues piensa como el genio que era Einstein.   Todo es relativo.  Y si el contacto que tienes con la persona que más te interesa es 0.  Pasar de 0 a 1/730 días, es un aumento considerable.  De hecho lector ignorante (Si lo sabes no te sientas insultado).  El aumento es infinitamente mayor.

             Vaya, se me volvió a ir la perola. Te quiero y no sé por qué.  Me desespero e intento averiguarlo mediante la razón.  Sin éxito.  Tú eres todas mis razones y ninguna a la vez.  Mierda,  escribo para odiarte y acabo queriéndote más.  Es penoso, pero ya me he calificado como patético así que supongo que da igual…  Ahora mismo estoy muy ebrio.  Todas las promesas de no beber para olvidar no han servido.  Beber tampoco ha servido para conseguirlo.  No me siento tan mal.   Eres inolvidable.

No hay comentarios:

Publicar un comentario