Como viene siendo habitual me
despierto triste y amanezco dichoso al pensar en el recuerdo de lo que una vez
fuimos, en lo que podríamos ser. Siendo plenamente consciente de que aunque
efímero, lo vivido ha sido tan grande que se nos escapaba de las manos. Una ola
imparable de cientos de metros deseosa de chocar contra la orilla. Un bucle de
sentimientos tan intenso, tan incontrolable que nuestros intentos de sujetarlo
eran vanos. El final, predecible.
Desconozco
los motivos que me llevan a escribir continuamente de ti. Tal vez el hecho de
que en vez de cerrarnos la puerta… Alquilamos una apisonadora a base de besos y
tiramos el tabique sobre el cual se sostenía el pórtico de la indiferencia ante
lo ocurrido. Y ahora, siento desolación porque no existen barreras que me
impidan verte. Estás apenas a unos milímetros de mí, pero no puedo tocarte. No
debo mirarte. Lo he prometido.
Pero
existe mucho más en la vida, y yo he sido bendecido con una suerte
inconmensurable. ¿Pero por qué? Te he perdido y aun así estoy contento… No
tiene mucho sentido, ¿Verdad? Pues en efecto, no lo tiene. Me han dejado
mujeres que creía amar, pero solo una que a la que realmente profesaba todo mi
ser sin pretenderlo. Y lo peor de todo es que me abandonaste por miedo ante la pluralidad
de nosotros. No te culpo, yo casi toma la misma decisión. Nos sentimos tan
vulnerables cuando estamos el uno con el otro que la idea de no sufrir puede
echar atrás a cualquiera.
Pero
con todo eso ¿Cómo se puede estar contento? ¿Cómo levantarte cada mañana con
una cicatriz tan dolorosa? ¿Cómo dejar atrás todo aquello que te define, que
nunca vas a superar? La respuesta es estúpidamente fácil, he vivido dos semanas
junto a la persona más maravillosa del mundo. He conocido la forma más pura de
amar. He encontrado a una persona que estaba sintetizada para que al rozarnos
nuestra reacción química formara un diamante en bruto. He encontrado algo que mucha
gente jamás encuentra. Y por ellos puedo sentirme triste. Pero por haberte tenido tan solo un día de mi
vida simplemente siento dicha.
Parece
que alguien tiene un poco de melancolía. La cosa cambiara un poco si os digo
que fue un ladrón y no ella el que me
robaría. Curiosamente aquel día tan amargo recobre la fe en la humanidad. Me robaron
la cartera. Que no os de pena este humilde y atractivo autor, pues la noche es
más oscura justo antes del amanecer. Pero es muy tarde y tengo sueño. Mañana continúo. O no…
No soy vidente ni quiero serlo. Imagínate
que superas todo lo que te va a pasar en la vida. Menuda mierda sería vivir sin emoción. Como ver una película por segunda vez. No es lo mismo, y yo me voy a la cama.